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martes, 21 de febrero de 2017

Los Molinucos


Este domingo, a pesar del frío, pues aunque hacía bueno, teníamos unos 12 grados, convencí a la tripulación para pasar el día en el barco. Como no podemos desembarcar con los niños en ningún sitio porque el bote está deshinchado, decidí sacar las velas e ir navegando hasta la playa de los Molinucos para prolongar un poco el día . Es una playa muy pequeña, que con la pleamar casi desaparece, fuera de la bahía, en Cabo Menor, bajo el Golf de Mataleñas.



Es un buen fondeadero, fondo limpio de arena hacia el este de la playa, pero con lastras de piedra al oeste. Esta protegido del viento norte, no tanto del nordeste o noroeste, las olas son las de fuera de la bahía claro, como cuando fondeas en Mouro. 
Este día había 1,20 metros de altura de ola y poco viento del norte, llegamos ciñendo, de dos bordos y fondeamos a unos 100 metros de la playa, evidentemente estábamos solos, los únicos locos un 20 de febrero. Como era domingo, veíamos de cerca a los jugadores de golf haciendo los hoyos y la gente andando por el paseo de Mataleñas, que rodea el golf. Aunque estábamos abrigados, comimos en la bañera y después del café, volvimos de través y de popa, poco a poco a Santander. Entrando por la boca chica, entre Mouro y la Magdalena, largamos otra vez la "supercacea" para probar suerte, pero de nuevo si éxito.


Ya en Puertochico, desaparejamos el barco y en el pantalán doblamos las velas Ignacio y yo.

En total 7,8 millas a una media de 1,5 nudos, pero es que se me olvidó parar el gps mientras estábamos fondeados y me a bajado la media. En realidad andábamos a 2,5 - 3 nudos con el poquito viento que había. 



domingo, 12 de febrero de 2017

La estiba

La estiba en el Etap 22i y en general,   en todos los barcos insumergibles es bastante escasa.  Esto es debido a que tienen un doble casco relleno de espuma de poliuretano. La flotabilidad aportada por la espuma debe ser mayor que el peso del barco  inundado de agua (esto no lo digo yo, lo dijo Arquimedes  hace mucho tiempo). 
Este volumen de espuma se sitúa en su mayor parte en la parte inferior, bajo las literas, para que ocupe el volumen del agua de la inundación, evitar que este agua se desplace con el movimiento de las olas (el efecto "carena liquida"). Esto es, si el peso del agua en el interior del barco se desplazase por ejemplo a la proa en la bajada de una ola, podría provocar que  el barco se diese la vuelta por delante.


Resumiendo,  que como hay poco o ningún espacio para guardar cosas bajo las literas, he decidido colocar unas redes con unas gomas en las baldas del camarote de proa,  que tienen tan sólo 10cm de anchura, para aumentar su capacidad.
La ventaja del doble casco es que el casco interior lo puedes utilizar como un trasdosado y taladrar sin miedo, de modo que he amarrado las gomas a unas embrillas atornilladas a la fibra del casco interior.

martes, 24 de enero de 2017

Fondeados en los arenales

Hoy, Sofía no ha ido al cole porque estaba un poco mala (en cambio hoy ya está muy revoltosa, mañana al cole otra vez) e Ignacio salía a las 16:30. En lugar de comer en casa hemos ido al barco.
Hemos fondeado en los arenales porque la pleamar era a las 14:30. El agua estaba muy clara y se veía con claridad el fondo de arena y toda la longitud del ancla. Soplaba un nordeste fresquito pero muy flojo. 


Nos hemos llevado de casa unos callos que estaban muy ricos y los hemos calentado en el cazo, pero luego a la hora de fregar los cacharros con agua fría y salada se han resistido. 
Hacia muy bueno y hemos comido fuera, en la bañera tomando el solete.
Sin novedad y después del café, fuimos a recoger a Ignacio que esta vez se lo perdió.

domingo, 22 de enero de 2017

Trabajos "indoor"

Es tiempo de reparaciones y trabajos de mantenimiento. Como todos los inviernos y como tengo dos juegos de cuarteles de madera, he cogido los que realmente uso, los he rascado con una espátula y los he lijado un poco (no hay que volverse loco). Luego los he barnizado con dos manos de Lasur y una mano de barniz satinado para exteriores.
Como quede y hasta el año que viene.

miércoles, 18 de enero de 2017

Mar de Liguria Ep.9 Mónaco - San Remo

23 de mayo de 2016
18,43 millas
3h 49min
Avg. speed: 4,83 knots


Este día, después de hacer la compra en un Carrefour, salimos de Mónaco con rasca y ola, pero de popa, sólo con el génova. 

El oceanográfico de Mónaco
Aunque el temporal de mistral nos dejaba el cielo despejado, encima de la costa italiana se cernían nubes sospechosas, que finalmente nos acabaron descargando una buena granizada cuando estábamos amarrando en el puerto nuevo de San Remo.


Un cumulonimbo sospechoso

Llegando a San Remo, el cumulonimbo nos descargó su carga de granizo.

San Remo
Aunque entramos en aguas territoriales con la bandera francesa, en San Remo hicimos el cambio de pabellón e izamos la bandera italiana.






miércoles, 7 de diciembre de 2016

Menos mal que nos dimos la vuelta

Al hilo de lo que comenta Álvaro en el anterior post, he analizado el track en el Google-earth que ahora mismo tiene fotografías de Santander en marea baja.

 También le he preguntado a un compañero de trabajo que estuvo remando en los bateles del club de remo de la Maruca.

Nos dimos la vuelta en el  lugar preciso pues la marea estaba baja, pero todavía no asomaban las rocas que se ven en la foto en medio de la bocana (debajo del nombre de "Los Cañones") y en la foto ya asoman porque se distingue que están más secas. 

Parece ser que hay que dejarlas por babor, pero es que además luego hay que acertar a pasar por el centro de las dos lastras que descienden (donde pone "Ria de San Pedro del Mar") y que son el acceso a una pequeña poza de arena que se podría considerar ya dentro de las Maruca y con más profundidad. Más adentro se ven los botes amarrados. 

Pues eso, que lo pruebe otro que a mi me da la risa, yo la seguiré yendo a ver en coche o corriendo por la senda costera. 

martes, 6 de diciembre de 2016

La Maruca

Distancia: 16,2 millas
Tiempo:    5h 32 min
Avs: 2,9 knts
Máx: 5,5 knts

Hoy es el día de la Constitución, festivo en toda España. En Santander está haciendo un tiempo muy bueno estos días, mientras en el resto de la península no para de llover. Le había dicho a Chete que si le apetecía dar una vuelta este día y se apuntó encantado.

Como ya desde hace días sabía que hoy no iba a hacer mucho viento, me había comprado en Godofredo una cacea muy "pro" que me preparó en la tienda, con plomos, quitavueltas, etc. Para los que no sabemos de pesca, una máquina...

No había una gota de viento, el que había era de Sur y estaba previsto que a las 13:00 rolase al este, nordeste, fuerza 2-3. 

Preparando la cacea.

El Palacio de la Magdalena

Salimos de Santander a motor y mientras salíamos de la bahía, sacamos las velas, pues ya las tengo guardadas, aparejamos el barco y las izamos. Por el abra del Sardinero, intentamos ir un rato a vela, a orejas de burro, al principio anduvimos un poco pero poco a poco nos quedamos sin viento así que arrancamos de nuevo el motor y como había muy poca ola decidimos intentar entrar en la Maruca, que lo tengo yo pendiente de hace tiempo.

La Maruca es una ensenada muy pequeña y con muy poco calado en la costa norte de Santander, está protegida por una pequeña península coronada por la Batería de San Pedro del Mar, una antigua batería costera, datada en 1660, ahora destinada a centro de interpretación del litoral. En la barra de la ensenada, la ola rompe mucho y es muy difícil entrar. En el interior, casi en la ría, antes de un antiguo molino de mareas se amarran unos quince botes y motoras pequeñas que en las bajamares fuertes se quedan en seco. En los dos lados del istmo de la península hay dos pequeñas playas de guijarros. Para entrar en la Maruca desde el mar, hace falta un bote muy pequeño, ser muy local y saberse bien las olas y las rocas.  

Nuestro "aproach" a la Maruca.

Según nos íbamos acercando, fuimos reduciendo la velocidad, pues el agua estaba muy limpia y veíamos claramente el fondo de arena, con lastras planas de roca de vez en cuando, hasta que llegó un momento que nos parecía que el fondo estaba demasiado cerca. 

La batimetría marcaba un mínimo de 2,3m pero no hay que fiarse demasiado, pues no es el topográfico de una parcela. Además quedaba todavía hora y media para la bajamar y tampoco era cuestión de quedarnos encallados en esa ratonera o peor, quedarnos encima de alguna roca; así que nos dimos la vuelta. Mejor verla en coche.

El fondo se ve claramente y parece demasiado cerca.
Enseguida salió el nordeste y volvimos ciñendo, de dos bordos, mientras nos preparamos un bocadillo, virada, y un cafelito, pues andábamos unos cinco nudos y pese a la buena temperatura, con el viento de proa hacía frío. Por lo menos estábamos navegando a vela, que casi ya no lo esperábamos.

Cabo Mayor, el Sardinero y la Magdalena.


Un café calentito para el timonel.
Sin más novedad, llegamos a Puertochico, eso sí, ni siquiera un amago de que mordiese algún pez, pese a la super-cacea. Le daremos otra oportunidad.
Ya en el pantalán, doblamos las velas y las metimos dentro de nuevo. El barco sigue en modo invierno.