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domingo, 31 de agosto de 2014

Cole

En Santander llamamos un "cole" a un baño rápido. Vas a la playa, te das un cole y vuelves.

Por la tarde dimos una vuelta por las carpas y casetas que se han colocado a lo largo de Puertochico y Gamazo con motivo del mundial, hacía mucho nordeste y no se estaba muy agradable para ir a la playa.

La explanada nueva del Promontorio estaba a rebosar de barcos de todos los países que se encuentran ya en Santander, hay mucho ambiente, mucha gente y mucho color. También muchos de los países han colocado casetas de almacenamiento de material, casetas de médicos, casetas de aseos... Está lleno de furgonetas, remolques, bicicletas, coches de federaciones. En frente, en el agua han colocado unas cinco boyas a las que se amarran las zodiac de los entrenadores. El tráfico está cerrado en todo el promontorio y solo se puede acceder andando. Casi todos los regatistas van y vienen en bici. Mucho paseante.



Después de dar el paseo, hacía mucho calor, había caído un poco el nordeste y nos fuimos a dar un cole a la playa de Pedreña. Fuimos con el génova y estuvimos una hora nada más. El agua estaba buena. Nos secamos y volvimos con a vela también.


Decidí entrar en Puertochico a vela. Así como en Pedreña lo hacía a menudo, en Puertochico no lo había probado nunca. Sin problemas. Entramos con el génova con el viento en popa y lo fui enrollando a medida que necesitaba reducir la velocidad. El amarre en el que me encuentro está de proa al Este y es más fácil. Coste del combustible en el viaje de vuelta: 0€.

Un paseo y un cole.



Fuegos artificiales

Os costará encontrar buenas fotos de noche, tomadas desde un barco. La larga exposición que necesitan no es compatible con el movimiento de las olas. Si además estás intentando fotografiar fuegos artificiales ni os cuento.

Este viernes por la noche, el Savreh salió con el grupo de Carpe Diem a ver los fuegos artificiales de los Santos Mártires que los tiraban desde la Grúa de Piedra. La flota la componíamos tres barcos. El Savreh salió con una niña y un niño, una doctora y yo. Ignacio se los estuvo pensando y al final no vino.

Este día además ha sido la botadura del "Groucho". El Groucho sustituye a la "Josefa", que estaba muy vieja. La Josefa ha sido durante muchos años el barco del comité de regatas del Real Club Marítimo de Santander y el nombre le viene de una empleada del club a la que se le tenía mucho cariño y por eso se le dedicó el nombre al barco. 



Era un barco muy adecuado para la función encomendada. Tenía un alto francobordo y mucha estabilidad, una despejada cabina, con mucho ángulo de visión y un mástil con varias drizas para las banderas usadas en las regatas (tiempos de salida, aplazamientos, recorridos...). Era de madera y por lo visto estaba ya muy deteriorada, así que se decidió construir un barco exactamente igual pero de aluminio. Se le ha llamado Groucho en memoria de Luis Prieto, un juez de regatas que ejerció durante muchos años (cuando más lo conocí fue cuando navegué en la flota de First Class 8). Luis Prieto tenía un parecido asombroso con Groucho Marx y con ese apodo era conocido.


Construcción del Groucho en aluminio, en el astillero, durante este verano.

Pues eso, que lo primero que hicimos cuando salimos de Puertochico, fue ir a ver el Groucho, que estaba en un muerto, frente al Marítimo, flamante, y lleno de banderas.


 El Groucho, en un muerto frente al Marítimo.

El muelle de Calderón, frente al Paseo de Pereda, estaba abarrotado de gente, paseando a lo largo de las carpas y casetas que se han instalado para el mundial de vela, que comienza la semana que viene. Desde el agua, olíamos las cocinas de las casetas, cocinando los pinchos. También había mucha gente que se preparaba para ver los fuegos artificiales.

 El muelle Calderón, repleto de gente.

Izamos las velas y fuimos hasta el páramo y luego ciñendo hasta la punta del puntal, donde habíamos quedado para fondear y cenar. 

 Puesta de sol. A la izquierda de la foto se ve la luz verde del Puerto de Santander que te indica que te estas saliendo por estribor de la canal de entrada.


Fondeó el Karen V, que es un Sun Odyssey 40  (para nosotros, como si fuera tierra firme), los demás nos amarramos a su popa, el Savreh estaba en el medio. Los del Savreh nos fuimos a cenar al Corto Maltés y luego nos trasladamos todos al Karen V, para que los niños vieran por dentro un barco grande. Luego vuelta cada uno a su barco, por lo que fue un trasiego de gente pasando de un barco a otro, de proa a popa y tratando de evitar que los barcos chocaran entre si.

Se me fundió la bombilla de la luz de estribor, por lo que íbamos tuertos y con tantos barcos por la bahía, yo no estaba muy tranquilo. Nos acercamos a la grúa de Piedra, paramos el motor y estuvimos viendo los fuegos a la deriva.





Llegamos a las 00:50 a Puertochico, los niños tenían cara de cansados pero se lo habían pasado muy bien. En el puerto estaban mis padres, que esperaban que hubiese venido Ignacio, a ver que decía. El malecón de Puertochico estaba lleno de basura, botellas, y chavales borrachos haciendo eses que acababan el "botellón". Mi moto, a pesar de estar aparcada en medio de todo ese mogollón, no sufrió ningún daño. 
Esta es la errática derrota de esta noche.

martes, 19 de agosto de 2014

Completo

Domingo 17 de agosto, coinciden las vacaciones de los que se han cogido la primera quincena y los que se han cogido la segunda quincena de agosto. Además el viernes 15 ha sido fiesta de la Asunción, por lo que los que no están de vacaciones,están de puente. El día está soleado y de nordeste suave. A las 14:30 es la bajamar, por lo que se prevé que el puntal va a estar a tope y no nos va a dar la marea para ir a la playa de Pedreña. En fin, nos uniremos a la melé.

Antes de salir, en Puertochico, que está lleno de carpas para el Mundial, vemos a mi tío Félix que entra con el barco. Tiene un Cornish Crabber 17 y sale casi todos los días, pero cuando los demás vamos, el ya ha vuelto. Nos hace una visita y le saco una foto.


Tras atravesar la canal, en la que encontramos mucha ola de viento y sobre todo de barcos que iban y venían, llegamos al Puntal y encontramos un hueco para fondear, los chicos bajamos un rato a la playa y nos bañamos antes de comer. Las chicas se quedaron tomando el sol.


        No cabía un alfiler en el Puntal. 











Por allí pasaba todo el mundo, además muy cerca del barco, al haber tan poco espacio en la canal debido a la bajamar.


Luis con su hijo, en el Yost,haciendo eslalom entre los barcos fondeados.


Por la tarde, Ignacio y yo (hoy las chicas estaban perezosas) bajamos a los arenales de enfrente a probar a pescar navajas o muergos con sal. Al final, lo que pescamos fue un cangrejo bastante grande, tres "brujas" y una navaja que se me partió al sacarla. Llamamos "brujas" a los cangrejos que se meten en las conchas de pequeñas caracolas. A medida que crecen los cangrejos, se van buscando una casa más grande y se van mudando.

Nuestro botín, un cangrejo y tres "brujas".


Luego me llevé a Sofía e Ignacio en el bote a ver si veíamos a mi hermano Álvaro que estaba con la motora en la poza del final del Puntal pero no le encontramos, y volvimos al barco de nuevo. Ignacio y yo nos bañamos, duchamos a los niños y nos fuimos a Puertochico. Volvimos a vela, con el génova, muy despacito. Hizo un día estupendo.







domingo, 3 de agosto de 2014

El Puntal

A pesar de los malos pronósticos, hemos ido al Puntal, soplaba N suave y se nublaría por la tarde. Para pescar el buen tiempo, al menos hay que estar en "la cancha", porque en Santander, como esperes un buen pronóstico para ir a la playa, me parece que te vas a quedar en casa la mayoría de los días.

Fondeamos entre el primer y segundo embarcadero, había muchos barcos, pero no era el ajetreo del otro día, se ve que la gente, a estas alturas del verano, está menos ansiosa de playa y se lo toman con más calma.

Os enseño una foto del "porsiacaso", que es el arpeo de paraguas de 3,5kg que dejo deslizar por el cabo del ancla para que la cadena trabaje más en horizontal. Últimamente lo pongo muy a menudo, si no es porque hace mucho viento, porque hay mucha corriente o porque nos quedamos a dormir y me quiero quedar tranquilo, pues eso: por si acaso.


El arpeo, debido a la caída del cabo del ancla, no se ha deslizado hasta tocar con la cadena, pero ya la hace trabajar más en horizontal.

En el fondeadero, estaba también un supercatamarán holandés, y un barquito de 20 pies, de aluminio, con una familia francesa que llevan unos días en la bahía. Nada más llegar nos bañamos todos y cuando nos secamos, comimos una fresquísima ensalada de atún a la tahitiana y fiambre de carne, buenísimo! 

 Uno de los tripulantes, haciendo el mono.


Después de comer, bajamos a la playa para dar un paseo y que jugasen los niños. Al final de la tarde se nubló, cayó el viento totalmente, y a las 19:00 volvimos a motor a Puertochico. En contra de las predicciones meteorológicas, hemos disfrutado el día.

Chaparrón

Este sábado el Savreh ha salido de nuevo con el grupo de Carpe Diem. Eramos cinco barcos y a mi me tocaron de nuevo las dos niñas de 10 y 11 años que vinieron la otra vez, y un médico.


Estaban anunciadas lluvias y posibilidad de tormentas para las 20:00, soplaba N y NW flojo. Salimos de través y a un largo al encuentro de los barcos que bajaban de Marina del Cantábrico, y volvimos ciñendo. Álvaro había quedado en la punta del Puntal a las 17:30 con los chicos de la Cruz Roja y las motos de agua para pasear a los grumetes.

Fondeamos en "mitad del medio", en el extremo E de los sables en lugar de la punta del Puntal y cuando estábamos echando el ancla sonaban truenos y se veían los relámpagos por Camargo. Al poco se puso a diluviar. Pese a la lluvia, vinieron los socorristas de la Cruz Roja y se llevaron a las niñas a dar una vuelta en las zodiac. Se les había estropeado una moto de agua y necesitaban la otra para dar servicio a las playas.

Desembarcando a las chicas en medio del chaparrón.

El médico y yo nos quedamos merendando y tomando un café dentro, a resguardo de la lluvia. Al poco regresaron las niñas de dar botes en la zodiac y nos bañamos todos. Estábamos los cinco barcos fondeados y había pasado el chaparrón. Se había quedado una tarde estupenda, con el cielo azul y la atmósfera limpia.

La Cruz Roja devolviendo grumetes, cada uno a su barco.

Unos cuantos (demasiados) se subieron en un bote auxiliar a remar, otros iban a remolque, al final con tanto peso, se les llevó la corriente y no eran capaces de volver. El Corto Maltés tuvo que ir al rescate. Nosotros nos quedamos en el barco aprendiendo nudos y entrenando como ir a la proa recorriendo la línea de vida con el arnés puesto.

Fondeo en el sable más al E del páramo. Los sables tienen menos profundidad y en la foto aérea se ve la arena más limpia.