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sábado, 31 de enero de 2015

Barcelona World Race

A falta de algo mejor que hacer durante el invierno, el "Savreh Santander" está dando la vuelta al mundo en la Barcelona World Race virtual.

Salimos de Barcelona el 31 de diciembre a las 13:00, fechas un poco complicadas para estar atento a la regata. 
La primera noche, con vientos del NE fuertes, me cogió despistado, no puse rizos en la mayor y se me dañó el aparejo.



La segunda noche ya estábamos en el Mar de Alborán, con viento de levante en la parte central que me obligó a ir dando trasluchadas cada dos horas.

En dos días y 10h, pasábamos el estrecho de Gibraltar, sigo trasluchando y en uno de los bordos, apurando me quedo encallado durante unos minutos en la Punta de Tarifa. Próxima meta, el Cabo de Buena Esperanza.



A pesar de que la mayoría de la flota decidió continuar pegada a la costa africana, debido al anticiclón de las Azores. Yo tenía esperanza de que el anticiclón de desplazase al SE y roderarlo por el W, porque llevaba muchos días estático, encima de la isla de Madeira, pero no se movió de su sitio en 15 días más, esta situación ha provocado que estas navidades haga muy buen tiempo en España.

En cuanto me dí cuenta, trasluché y puse dirección Sur, pasé a 5 millas al E de la isla de Lanzarote y me pegué también a la costa africana, dando constantes trasluchadas, con poco viento del NE, todavía con la influencia del anticiclón.

La costa este de la isla de Lanzarote desde el barco.
A la altura del Cabo Blanco, en la costa Mauritana, decidí ir hacia el WSW, a las islas de Cabo Verde, para alcanzar los alisios del NE, de nuevo al SSW y pasé el archipiélago por el medio, a tan solo dos millas de la isla de Ribeira Brava.

En el hemisferio sur, los anticiclones mueven el viento en sentido levógiro, al contrario que en el hemisferio norte, en el que los anticiclones son dextrógiros. Por tanto, desde Cabo Verde, pensaba ya en subirme al anticiclón de Santa Elena con el viento a favor. Durante más de una semana mantuvimos rumbo SSW en la que atravesamos las calmas ecuatoriales (los doldrums) con poco viento pero nunca bajando de 8 nudos y pasando cerca de la isla brasileña de Fernando de Nornora. 

A la altura de Río de Janeiro, parte de la flota decide ir ya hacia el SE, buscando el Cabo de Buena Esperanza. Son cantos de sirena, porque se acercan más rápido a la meta y ves que vas perdiendo puestos. Yo creo que hay que ir más al sur todavía pasar incluso en anticiclón e ir por debajo de los 35º de altitud S, en que los vientos del W son más fuertes y más constantes. Si me dejo girar con el anticiclón, son vientos favorables pero flojos.


21 de enero: 33,29S 27,25W, 5.962 millas, rumbo 130º ¿donde están los 40 rugientes?, encalmado con 1,5knt de viento.

23 de enero: 37,91S 20,85W, 6.407 millas, rumbo 144º me voy acercando a los 40, en estos momentos está pasado una borrasca por el sur que nos deja 23knt de viento, el barco avanza a una velocidad de 18,6knt y orzando un poco más, hemos alcanzado 19,5knt. Con la mayor hasta arriba y el solent. Con rumbos abiertos el barco va más rápido que con rizos y el espí. Por la tarde el viento sube a 29knt y pongo dos rizos. La ortodrómica ya no juega malas pasadas a la clasificación y la cabeza de carrera está en su sitio. Me sacan 1000 millas y voy en posición 2600.

24 de enero: 41,06S 10,17W, 6988 millas, rumbo 110º. Ya estamos en los 40 rugientes, un lugar en el que se juntan la parte sur de los anticiclones tropicales con la parte norte de las borrascas polares. De este modo, se suceden constantemente frentes del W, favorables.  Durante la noche ha pegado fuerte y ha habido un rato que he tenido que poner cuatro rizos, hemos alcanzado una velocidad de 19,7knt. A las 14:00 hemos pasado 40 millas al sur de la isla Gough. Una isla muy poco acogedora, más perdida incluso que la de Tristán de Acuña, de la que está a 395km con costa acantilada salvo una pequeña playa en el SW. En la isla viven únicamente un equipo de 6 meteorólogos.



28 de enero: 44,90S 20,58E, 8514 millas, rumbo 153º. Esta mañana a las 12:18 hemos entrado en el Oceano Índico, pasando el Cabo de Buena Esperanza. Según las viviejas tradiciones de los lobos de mar, me he ganado el derecho de mear por barlovento. Un anticiclón nos hace ir más hacia el Sur todavía.

30 de enero: 47,57S 32,35E, 9096 milas, rumbo 100º. Parece que me he subido en un tren de vientos del NW, al suroeste del anticiclón,  de unos 15-16 nudos que hacen una navegación tranquila, sin tener que estar pendiente de quitar o poner rizos y que tampoco me hacen dudar mucho del rumbo a seguir, duermo mejor y estoy menos pendiente del barco. De vez en cuando doy un bordo de unas dos o tres horas al SE para coger más Sur, por si acaso. 

31 de enero: está noche henos pasado a 50 millas al sur de Islas del Príncipe Eduardo, igual de acogedoras que las de Tristán de Acuña. También viven únicamente meteorólogos, tienen costas acantiladas con constantes vientos del oeste como el que ahora nos empuja y 320 días de precipitación al año. Vamos que aquí no me paro.

miércoles, 7 de enero de 2015

El Pantalán de Calatrava

El día 4 de enero, bajamos al centro. Tenía que secar la mayor, que la dejé extendida como pude dentro de la cabina. De paso dimos una vuelta con los niños y merendamos en el barco.
Llevamos 15 días con una situación anticiclónica, no hace viento, no llueve y los cielos están despejados. El poquísimo viento que había era del Norte. Unos 3 nudos.


Izamos la mayor, fuimos a motor hasta el pantalán de Calatrava, donde vimos muchos cormoranes descansando sobre los pilotes. Nuestra presencia se les hacía cada vez más amenazadora y levantaron el vuelo dejándose caer de los pilotes. Cuando Ignacio ya creía que realmente me había vuelto loco y pretendía pasar por debajo, nos dimos la vuelta. Estuvimos el tiempo suficiente para orear un poco la mayor y el barco, que el motor funcione un rato y que merienden los niños.

El Pantalán de Calatrava con el sol poniéndose. Ahora en invierno, en el SW.

El Pantalán de Calatrava es un gaseoducto aéreo, de casi una milla de longitud, sobre pilotes hincados en el fondo, que va de la fábrica química de Gajano, por el arenal de la bahía (el páramo) hasta la canal, donde hay un pantalán de hormigón para amarrar barcos gaseros y cargarlos o descargarlos de líquidos, o combustible. Es una instalación industrial un tanto aparatosa, que se ve desde cualquier punto de la bahía y obliga a los barcos pequeños y con marea adecuada, dar grandes rodeos para evitarlo.