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domingo, 24 de abril de 2016

Carril bici ya!

Después de llevar de nuevo el barco a Puertochico, se me quedó el coche en Raos, había que ir a buscarlo. No hay lineas de autobús y tampoco me apetecía molestar a nadie un sabado a la hora de comer. También es verdad que me apetecía probar la aventura.

Existe un carril bici que dando la vuelta por todo Santander, llega hasta el Corte Inglés, en Nueva Montaña y luego existe otro carril bici que rodea el aeropuerto, por tanto el puerto de Raos, ya en el Ayuntamiento de Camargo, por en medio se encuentra el puerto de Santander.

Hay una verja controlada por la Autoridad Portuaria, unas veces que está abierta y otras cerrada, por lo visto, en horario laboral está abierta y los fines de semana cerrada. La verja abierta, te permitiría pasar en bici, de Nueva Montaña a Raos recorriendo tan solo cien metros. Si estuviera cerrada, habría que dar un buen rodeo por la antigua carretera nacional N-623, hasta el cruce de Muriedas, bajar a Maliaño y por fin, cruzar la autopista, llegar al al aeropuerto y por el carril bici que lo rodea, llegar por fin a Raos.

Pues hice el intento, después de amarrar el barco en Puertochico, cogi la bici y tran tranito, llegue hasta la famosa verja. 

Cerrada.

Menos mal que uno ha sido ciclista y se toma estas cosas con paciencia, después de algún juramento y de dar la vuelta, deshacer unos 300m, una parada en el Corte Ingles, para comprar un casco baratito ya que iba a circular por la carretera nacional y una coca-cola para evitar la pájara me dispuse a intentar el camino mas corto posible, difícil con el pésimo urbanismo periurbano que me hizo dar algún kilómetro de más.

En total, 10 millas, 18 km del ala para ir de forma legal en bici, de Puertochico a Raos. Se podría solucionar con muchos menos pero en esta España y sus pequeños reinos de taifas... 

Hay una empresa que esta estudiando explotar una linea regular en barco, del dique de Gamazo a el pequeño puerto deportivo de la Punta de Parayas.


viernes, 15 de abril de 2016

Como en casa.

Hablando en términos urbanísticos, el medio metro cuadrado del salón-comedor-cocina del Savreh, tenía antes una alfombra oscura de rizo de scotch-brite que recogía mucha porquería. Además estaba suelta, tenía el peligro de que cuando entrabas en la cabina con el barco escorado, se patinaba y te podías caer. Algo hay que poner, porque el suelo original es el mismo fondo del casco, con el gel-coat simplemente pintado y patina mucho.

En casa hemos colocado un pavimento vinílico imitación madera de 4mm de espesor, lo hemos colocado Mar y yo, así que ya tenemos práctica. Como sobraron dos cajas, he decidido colocarlo en el suelo del interior del barco. En casa lo hemos colocado simplemente posado (espero que el edificio no escore mucho en los próximos años), pero en el barco, lo he pegado con un adhesivo de montaje.

Creo que ha quedado muy chulo, es un pavimento muy resistente, flexible, ligero, y no desliza mojado y con los pies descalzos. Colocado en otros edificios, parece que aguanta muy bien los rayos solares.

Las tablas se cortan simplemente con un cuter.

He empezado del eje hacia los laterales para hacer la forma del pie de la mesa.






domingo, 3 de abril de 2016

Shine and bright like a diamond

Como la canción de Rihana, ya está hecho, ha quedado reluciente y brillante, sobre todo la obra muerta,  que me lo he currado. 

El viernes por la mañana me cogí el día libre y llevé el Savreh a Raos, de camino, el inspector me llamó y me pidió que hiciese una foto al barco a flote, así que desde la proa saqué la siguiente:




A la hora acordada me izaron el barco y limpiaron los fondos con una karcher. 
Mi padre me recogió en Raos y me llevó a Santander para coger mi coche y disponer de él, porque Raos está muy mal comunicado con Santander, no hay autobuses y tienes que pedir a alguien que te lleve o te traiga. De esta manera podría volver a la hora que quisiese.

Al poco de llegar, vino el inspector. Para pasar la ITB, hace una revisión completa del barco, de los fondos, de la jarcia y del interior. Mira si hay fisuras en la cajera de la orza, etc. También un inventario, de lo necesario para la zona de navegación para la que esta despachado el barco: metros de cadena y de cabo de fondeo, bengalas, VHF, compás, una campana, bocina de niebla, chalecos...



Todavía no es temporada alta y en la marina puedes escoger hora para que izen el barco, siempre hay cunas disponibles, puedes hacerte con una escalera, manguera, y esta vez, hasta con dos andamios, uno de ellos con tres plataformas y ruedas. A tope.


El andamio me permitió hacer cómodamente lo que tenía pensado para la obra muerta. Le dí al casco con ácido oxiálico para quitar los chorretones marrones. Este ácido hay que mezclarlo con agua y se aplica con un estropajo, sin frotar mucho y luego aclarar bien, frotando un poco con el estropajo también. Luego apliqué pulimento con una gamuza, para cerrar el poro y por último cera protectora. Vamos, una paliza, y menos mal que tenía el andamio, y era largo, por que si no, se multiplica el numero de veces que tienes que subir y bajar de la escalera y colocarla en su sitio.


Como resultado, el blanco del casco ha quedado blanco blanquísimo y el rojo del cintón rojo rojísimo, nunca ha estado igual de reluciente.

La obra viva es otra historia, con lija de agua y espátula se hace lo que se puede. Algún mejillón había. No se trata de quitar tooooooodas las capas de patente que tiene, ni que quede liso y pulido para que se pueda ganar alguna regata; se trata de que con el tiempo disponible y las ganas de trabajar que tengas, quede lo mejor posible. Un resultado razonable y a ser posible duradero.

A la cola del motor también le apliqué su patente específica y cambié el ánodo de sacrificio.

El sábado por la mañana, con la familia, di una segunda mano, sobre todo a la orza, a la pala del timón y la zona justo por debajo de la línea de flotación.
Cuando elevaron el barco con el travellift, lijé y pinté los apoyos, y al agua de nuevo. Los niños encantados de subir desde el muelle al barco, suspendido por el travellift.

PD: La estancia diaria en la cuna cuesta unos 5€, lo más caro es el izado y la botadura. Los sábados y domingos tambien los cobran, pero sólo botan hasta el sábado a las 13:00. Para la próxima vez lo mejor es izar el barco el viernes por la tarde y botarlo el lunes por la tarde. Es la manera de perder menos tiempo en el trabajo y tener todo el fin de semana para lijar, pulir y pintar con más calma.